Stoller Europe, la empresa con sede en Elche que aporta su ‘know how’ al gigante agrícola Corteva

La empresa con filial europea en Elche Stoller Europe, parte del grupo Stoller y referente nacional en productos fisiológicos para mejorar los cultivos, ha pasado este año a formar parte del gigante mundial Corteva Agriscience, que cerró la adquisición de Stoller la pasada primavera. El interés de Corteva en Stoller se basaba en el ‘know how’ del grupo, su acceso a diferentes mercados y un sistema de valores muy similar.
El director general de Stoller Europe, Maurício Andrião, nos recibe en las instalaciones de la empresa en Elche Parque Empresarial para acompañarnos en un recorrido por la planta y saciar nuestra curiosidad, de forma que al terminar conozcamos mejor lo que hace y cómo lo hace su firma. Stoller Europe cuenta con 5.000 metros cuadrados de nave, de los que 500 se destinan a oficinas y el resto a fábrica y almacén. La firma aporta el 4% de la facturación global del grupo Stoller, siendo el mercado europeo uno de los de mayor potencial de crecimiento.
En la planta de Elche trabajan alrededor de 70 personas, y «estamos contratando», como destaca su director general. Este año, descontada la integración en Corteva, la filial española de Stoller (que se instaló en Alicante, cuando el grupo aún no era el gigante que es hoy) prevé cerrar el ejercicio con un crecimiento con respecto al ejercicio anterior de más del 30 %). Cifras, como se decía, modestas en comparación con el gigante mundial del que ha pasado a formar parte, lo cual no impide que la ilicitana sea una filial estratégica.
No en vano, desde Stoller Europe se atiende a 29 países diferentes en zonas muy diversas del planeta: Europa, África y países del este como Kazajistán y Armenia, entre otros. En España, su principal mercado es Murcia y el sur de la Península. «Tenemos que hablar 12 idiomas y lidiar con legislaciones muy diferentes sobre nuestro sector», explica Andrião. De la planta de Elche salen 30 productos distintos, que pueden estar presentados en packagings diferentes, al margen del etiquetado específico por países. La logística es, por tanto, clave.
«Hay mucha rotación, y en 24 o 48 horas desde que entra un pedido lo podemos tener preparado. Luego ya el tiempo para llegar al cliente depende del destino», explica el directivo. La nave dispone de tecnología punta para cumplir este cometido: genera con un autoconsumo solar el 30 % de su demanda energética, cuenta con medidas antifuga mediante un mecanismo de cierre a presión de las puertas, dispone de cinco tanques en el interior y cuatro de almacenamiento en el exterior, independientes para que los productos no se contaminen… Y un lineal de llenado de 1, 5 y 20 litros, donde «aún hay margen para automatizar procesos«.
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